Terapia para la infidelidad

Terapia de pareja para la infidelidad.

La infidelidad es considerada uno de los motivos de consulta más frecuentes y complejos en la práctica clínica de pareja. Su impacto trasciende lo emocional e impacta el funcionamiento individual, el vínculo conyugal y las relaciones familiares y sociales (Cava Canals, 2025). Aunque se desconoce su prevalencia exacta, en la práctica clínica la infidelidad es reconocida como una de las principales razones por las que las parejas buscan ayuda profesional (De Jesús-Ventura, 2018, como se citó en Cava Canals, 2025).

Muñoz Santrich et al. (2023) describen la terapia como un puente que facilita a la pareja transitar de la devastación inicial hacia una re-creación de sí mismos y de su relación, dejando atrás los efectos destructivos del evento infiel y abriendo posibilidades hacia un panorama más esperanzador. Esta metáfora sintetiza con precisión la función esencial de la intervención psicoterapéutica: no eliminar el dolor, sino acompañar su transformación profunda y sostenida.

La Infidelidad como Trauma Relacional

La infidelidad genera un impacto emocional que afecta tanto a nivel individual como relacional. En las parejas que deciden continuar, predominan la desconfianza, el aumento de conflictos y la ruptura de la comunicación; a nivel individual, se producen sentimientos de ansiedad, depresión, ira, tristeza y alteraciones graves del autoconcepto y la autoestima que pueden prolongarse en el tiempo y afectar las creencias sobre la seguridad en futuras relaciones (Cava Canals, 2025). Baucom, Gordon, Snyder, Atkins y Christensen (2006, como se citó en Arranz Peiro, 2020) evidenciaron la similitud entre la sintomatología del trastorno de estrés postraumático y las vivencias internas de la persona traicionada, lo que convierte la experiencia en un acontecimiento interpersonalmente traumático que exige un abordaje especializado (Arranz Peiro, 2020).

Las parejas que deciden continuar con la relación atraviesan típicamente tres fases de reconciliación: una primera de comprensión del impacto emocional del evento, una segunda de búsqueda de sentido y procesamiento del daño, y una tercera centrada en el perdón, la reconciliación y la reconstrucción del vínculo (Arranz Peiró, 2020, como se citó en Cava Canals, 2025). En este recorrido, factores como la motivación para reparar la relación, el compromiso mutuo, la capacidad de comunicación, el arrepentimiento genuino del miembro infiel y la predisposición de la persona traicionada para perdonar, son determinantes del éxito terapéutico (Lusterman, 1998, como se citó en Cava Canals, 2025).

El Enfoque Psicoanalítico: Las Raíces Inconscientes de la Traición

El Concepto de Pareja desde el Psicoanálisis

Para el psicoanálisis, la díada amorosa es un sistema de interacciones donde el tratamiento se dirige hacia la conciencia de la influencia mutua y la regulación entre ambas partes. De acuerdo con Kaës (como se citó en Arranz Peiro, 2020), para que los sujetos puedan conformar y sostener un vínculo deben establecer entre sí alianzas, unas conscientes y otras inconscientes, que tienen como función principal mantener y fijar el vínculo y sus términos en el tiempo. Los elementos a considerar en la terapia psicoanalítica de pareja son, por tanto, el psiquismo individual de cada cónyuge, la dinámica relacional, la bidireccionalidad, los procesos inconscientes y el entrelazamiento de las fantasías de ambos miembros (Forster, 2006, como se citó en Arranz Peiro, 2020).

La Infidelidad desde la Lectura Psicoanalítica

El psicoanálisis comprende la infidelidad desde diversas perspectivas. Humberto y Osorio (2011, como se citó en Arranz Peiro, 2020) proponen cuatro funciones que puede cumplir la trasgresión en el vínculo de pareja:

  • Infidelidad para escapar del objeto invasivo: el acto infiel no responde a la satisfacción sexual sino a la angustia que genera la dependencia percibida de la pareja

  • Infidelidad para obligar a la reparación: la búsqueda de un tercero opera como protesta o venganza ante la percepción de que el acuerdo inconsciente de la pareja no está siendo cumplido

  • Infidelidad para negar la des-idealización del objeto de amor: el infiel intenta eternizar las ilusiones narcisistas del enamoramiento ante la angustia de tener que renunciar a ellas

  • Infidelidad para salvaguardarse del abandono: la persona establece varias relaciones paralelas para que la pérdida de una no resulte tan traumática

Desde la lectura del Complejo de Edipo, Freud sostiene que cuando el niño conoce la trasgresión de uno de sus padres, incrementa la posibilidad de repetir ese patrón en sus propias relaciones románticas, identificándose con la víctima o con el progenitor infiel según el género, la manera en que se enfrentó el problema y sus consecuencias (Shackelford y Goetz, 2008, como se citó en Arranz Peiro, 2020). Esta perspectiva intergeneracional de la infidelidad tiene una implicación clínica directa: explorar la historia familiar del paciente en relación con la fidelidad es una tarea necesaria en la evaluación inicial del proceso terapéutico.

El Papel del Terapeuta Psicoanalítico: La Contratransferencia

El terapeuta psicoanalítico trabaja con las dinámicas inconscientes de la pareja, conteniendo las expresiones de angustia y las quejas de ambos miembros. El concepto de contratransferencia —los sentimientos tanto positivos como negativos que el terapeuta experimenta hacia los consultantes— adquiere especial relevancia en el trabajo con infidelidad, pues el propio profesional puede verse influenciado por sus problemas no resueltos relacionados con esta temática (Peluso y Spina, 2008, como se citó en Arranz Peiro, 2020). La supervisión, la auto-reflexión y la terapia personal del profesional son estrategias esenciales para garantizar una práctica clínica ética y eficaz en este contexto (Arranz Peiro, 2020).

El Enfoque Humanista: Crecimiento Personal desde la Crisis

La Terapia Gestalt en la Pareja Afectada por Infidelidad

La terapia Gestalt es un enfoque humanista centrado en el aquí y ahora que concibe a la persona como una totalidad integrada en su contexto relacional. Aplicada a la pareja, la Gestalt trabaja la conciencia —awareness— de los propios patrones emocionales y conductuales que operan en la dinámica vincular, facilitando que cada miembro de la pareja entre en contacto genuino con su experiencia presente en lugar de reaccionar desde mecanismos de evitación o proyección (Yontef, como se citó en Cava Canals, 2025). En el contexto de la infidelidad, el trabajo gestáltico con la persona traicionada facilita la elaboración de las emociones de ira, vergüenza y duelo que emergen tras la revelación, mientras que con la persona infiel facilita el contacto con la responsabilidad de sus actos y la exploración de las necesidades insatisfechas que subyacen a la trasgresión.

Una de las contribuciones más relevantes de la Gestalt al trabajo con parejas es el uso de técnicas experienciales que permiten el procesamiento emocional directo, como la silla vacía, el trabajo con polaridades y los ejercicios de contacto sensorial. Estas técnicas convierten el espacio terapéutico en un laboratorio de experiencias donde la pareja puede ensayar nuevas formas de relacionarse, expresar necesidades que han permanecido ocultas y reconocerse mutuamente en su vulnerabilidad (Muñoz Santrich et al., 2023). Desde la perspectiva gestáltica, la crisis de la infidelidad puede convertirse en una oportunidad de crecimiento genuino siempre que ambos miembros estén dispuestos a entrar en contacto con su experiencia interior y con la del otro.

El Psicodrama: Escenificar para Transformar

El psicodrama, desarrollado por Jacob Levy Moreno, es otra de las modalidades humanistas con importante aplicación en terapia de pareja. A través de la metodología psicodramática, los vínculos afectivos y sus características pueden ser estudiados, escenificados y transformados en aquellos casos en los que el cambio es necesario (Apuntes de Psicología, s.f.). En el contexto de la infidelidad, el psicodrama permite a los miembros de la pareja escenificar la situación traumática desde distintos roles —la persona traicionada, la persona infiel, el observador— facilitando una comprensión más profunda y empática de la experiencia del otro que difícilmente puede alcanzarse solo a través del diálogo verbal.

El sociodrama, variante grupal del psicodrama, añade el valor del trabajo con otras parejas que atraviesan una situación similar, generando un espacio de validación colectiva y de aprendizaje vicario que potencia los resultados del proceso individual (Apuntes de Psicología, s.f.). Este componente grupal es especialmente valioso en la infidelidad porque rompe el aislamiento y la vergüenza social que frecuentemente impiden a las personas buscar ayuda a tiempo, ofreciendo un contexto seguro de normalización y mutuo apoyo.

La Pirámide de Maslow y las Necesidades Insatisfechas en la Infidelidad

La jerarquía de necesidades de Abraham Maslow aporta una clave comprensiva fundamental para entender la infidelidad desde el enfoque humanista. Cuando las necesidades de amor, pertenencia, reconocimiento o autorrealización no son satisfechas dentro de la relación de pareja, el individuo puede buscar esa satisfacción fuera del vínculo oficial, lo que desde este marco no es interpretado como una conducta moralmente defectuosa sino como la expresión de una necesidad legítima que no encontró el cauce relacional adecuado (Cain, 2008, como se citó en Robert Silva, 2010). El terapeuta humanista trabaja con esta lectura para ayudar a cada miembro de la pareja a identificar qué necesidades estaban insatisfechas, cómo podrían comunicarse y satisfacerse dentro de la relación, y cuáles transformaciones del vínculo son necesarias para que ambos puedan crecer y autorrealizarse en pareja.

Desde el humanismo de Maslow, la terapia no busca «restaurar» la relación al estado anterior a la infidelidad —pues ese estado ya contenía las condiciones que la hicieron posible— sino facilitar la emergencia de un vínculo cualitativamente superior: más honesto, más consciente y más capaz de sostener el crecimiento personal de ambos miembros (Elliot, 2008, como se citó en Robert Silva, 2010). Esta perspectiva evolutiva y positiva de la crisis distingue al enfoque humanista de otros modelos que tienden a centrarse exclusivamente en la reparación del daño.

La Terapia Sistémica: El Modelo de Palo Alto ante la Infidelidad

La Infidelidad como Conducta-Problema en el Sistema

Desde la perspectiva sistémica, la infidelidad no es un acto individual aislado sino un síntoma de las dinámicas disfuncionales del sistema relacional. El Modelo de Resolución de Problemas de Palo Alto —desarrollado por Watzlawick, Weakland y Fisch en el Mental Research Institute— ofrece un abordaje específico y altamente eficiente para intervenir en conflictos de pareja incluida la infidelidad, partiendo del principio de que la conducta-problema en un contexto, y el intento de solución de la misma de manera fallida, terminan por perpetuarla en el tiempo (Hirsch y Casabianca, 1992, como se citó en Bordón, 2013). El terapeuta de Palo Alto se focaliza en el aquí y ahora del problema, no en el pasado ni en las causas profundas, sino en identificar qué es lo que mantiene el problema activo y cómo puede interrumpirse ese ciclo de mantenimiento (Bordón, 2013).

Desde este modelo, el problema de pareja existe cuando los consultantes lo definen en esos términos y cuando la conducta-problema es asumida como responsabilidad de ambos (Bordón, 2013). En el caso de la infidelidad, el terapeuta de Palo Alto trabaja para que los miembros de la pareja puedan construir nuevas soluciones a partir de sus propios recursos, rompiendo el patrón de interacción que ha perpetuado el sufrimiento y la desconfianza. El proceso terapéutico se estructura en un tiempo determinado —habitualmente diez sesiones— con objetivos claros y co-construidos con los consultantes desde el inicio del tratamiento (Bordón, 2013).

El Papel del Terapeuta en el Modelo Sistémico

El terapeuta sistémico trabaja desde la neutralidad y la coparticipación, evitando coaliciones encubiertas con cualquiera de los miembros de la pareja (Espíritu Alcántara, 2024, como se citó en Cava Canals, 2025). En casos de infidelidad, donde la pareja llega frecuentemente con posiciones de víctima y victimario fuertemente establecidas, esta neutralidad activa del terapeuta es una condición clínica imprescindible para que el espacio terapéutico sea vivido como seguro por ambas partes.

Los estudios de caso documentados por Espíritu Alcántara (2024), Rodríguez Ortiz (2022) y Tamara Zamora (2021, como se citó en Cava Canals, 2025) evidencian que las intervenciones basadas en el enfoque sistémico estructural demostraron alta eficacia en la resolución de conflictos conyugales por infidelidad, logrando en todos los casos fortalecer la comunicación asertiva, promover una mayor cercanía y reconocimiento mutuo, y mejorar la toma de decisiones conjuntas y la organización del sistema familiar. Las técnicas sistémicas más utilizadas incluyen la reestructuración de interacciones disfuncionales, el trazado del genograma, el reencuadre de situaciones conflictivas, la connotación positiva, el cuestionamiento del síntoma y el fortalecimiento del holón de pareja (Cava Canals, 2025).

El Enfoque Fenomenológico-Hermenéutico: La Experiencia Vivida como Camino

El enfoque fenomenológico-hermenéutico aporta una perspectiva singular e irreemplazable al trabajo terapéutico con la infidelidad: busca comprender en primera persona la lectura que las parejas hacen de su propia vivencia, aproximándose al significado personal de la experiencia y visibilizando lo que aún no ha sido visto, para acceder a una comprensión profunda de la subjetividad humana (Barbera e Inciarte, 2012, como se citó en Muñoz Santrich et al., 2023). Este método reconoce que la recuperación no sigue protocolos lineales, sino que emerge de un proceso singular, conversacional y reflexivo que cada pareja construye de forma única en el espacio terapéutico.

Muñoz Santrich et al. (2023), en su investigación fenomenológico-hermenéutica con tres parejas y una participante que atravesaron infidelidad y buscaron terapia, identificaron dos grandes procesos de transformación facilitados por la intervención terapéutica:

  • La renovación de la langosta: proceso individual de muda del caparazón rígido —representado por el rol de víctima o el peso de la culpa— y elaboración de una identidad más flexible, consciente y orientada al autocuidado

  • La transformación del cristal en oro: resignificación y fortalecimiento del vínculo relacional, en el que la pareja construye una relación cualitativamente superior a la que existía antes de la crisis

Estos hallazgos confirman que el espacio terapéutico no solo acompaña el duelo por la traición, sino que genera condiciones para que emerjan prácticas genuinas de cuidado de sí y del otro que transforman profundamente tanto la identidad individual como la calidad del vínculo (Muñoz Santrich et al., 2023). El dispositivo principal del enfoque fenomenológico es la conversación terapéutica, que opera con un efecto que crece fuera del consultorio: las parejas recrean y amplían en su vida cotidiana las reflexiones iniciadas en sesión, convirtiendo el espacio terapéutico en una comunidad de sentido que favorece la transformación más allá de las horas de atención formal (Muñoz Santrich et al., 2023).

Consideraciones para la Práctica Clínica

El estado actual de la investigación permite identificar algunas condiciones fundamentales para el éxito del proceso terapéutico en infidelidad, independientemente del enfoque adoptado. La terapia resultó más efectiva cuando existía confianza, empatía y respeto dentro del espacio terapéutico, y cuando los terapeutas no imponían juicios morales sobre la situación (Sánchez Báez, 2022, como se citó en Cava Canals, 2025). Asimismo, la revelación honesta de la infidelidad es una condición clínica necesaria para que cualquier modelo terapéutico pueda operar con eficacia, pues mantener el secreto actúa como barrera estructural que impide el procesamiento del trauma y la reconstrucción de la confianza (Cava Canals, 2025).

Cava Canals (2025) señala además que, si bien existen intervenciones prometedoras en todos los enfoques revisados, la mayoría de los estudios disponibles presentan diseños de caso único con muestras pequeñas y sin grupo de control, lo que limita la generalización de los resultados y evidencia la necesidad urgente de investigaciones más rigurosas, longitudinales y con muestras amplias que permitan establecer conclusiones definitivas sobre la eficacia comparativa de los distintos modelos. Esta limitación, lejos de restarle valor al trabajo clínico, subraya la importancia de que los psicólogos especializados —como los profesionales de Psicólogos Piura— cuenten con formación en múltiples enfoques y con la flexibilidad clínica necesaria para adaptar la intervención a las necesidades específicas, la historia vincular y los recursos de cada pareja consultante.

Referencias

Arranz Peiro, M. (2020). Infidelidad como síntoma en el tratamiento de pareja: abordaje desde diferentes enfoques terapéuticos [Trabajo de Fin de Grado]. Universidad Pontificia Comillas. https://repositorio.comillas.edu/rest/bitstreams/340878/retrieve

Apuntes de Psicología. (s.f.). Uso de las técnicas psicodramáticas en terapia de pareja. Apuntes de Psicología, 30(1-3), 487–495. https://www.apuntesdepsicologia.es/index.php/revista/article/download/456/375/1022

Bordón, G. (2013). Abordaje terapéutico en un caso de infidelidad de una pareja de adultos a partir del modelo Resolución de Problemas de Palo Alto [Tesis de grado]. Universidad de Palermo. http://dspace.palermo.edu/dspace/bitstream/handle/10226/1027/Bordon,%20Gisselle.pdf

Cava Canals, C. (2025). Reconstrucción de la pareja tras una infidelidad: una revisión sistemática sobre enfoques terapéuticos efectivos en la terapia de pareja [Trabajo de Fin de Grado]. Universidad Miguel Hernández. https://dspace.umh.es/handle/11000/36886

Muñoz Santrich, D., Salazar Franco, N., & Builes Correa, M. C. (2023). Terapia en infidelidad: puente para transitar de la devastación a la re-creación de sí y de la relación. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 14(2), 558–578. https://doi.org/10.21501/22161201.3951