Las soluciones intentadas
Un bucle o circulo del no se escapa y no se logra el exito para la solución efectiva de un problema
Las soluciones intentadas son todo lo que una persona (o una pareja, familia o equipo) hace para resolver un problema, pero que al repetirse termina manteniéndolo igual o incluso empeorándolo.
En el enfoque sistémico y en las terapias breves, esta idea es clave porque muchas dificultades no persisten “por el origen del problema”, sino por el círculo vicioso que se crea entre problema y respuestas repetidas que no funcionan.
Título: Soluciones intentadas: cuando intentar arreglar algo lo mantiene vivo
¿Qué significa “solución intentada”?
Una solución intentada es una acción, pensamiento o estrategia que parece lógica y bien intencionada, pero no logra el efecto deseado. Lo importante no es si la intención es buena (casi siempre lo es), sino el resultado: si la dificultad continúa, la persona suele insistir con “más de lo mismo”, y ahí nace el bloqueo.
En palabras simples: el problema se vuelve terco no solo por lo que pasa, sino por lo que hacemos una y otra vez para que deje de pasar.
Por qué “lo intentado” puede empeorar
Cuando la primera estrategia falla, es común subir la intensidad: más control, más discusiones, más consejos, más sacrificio, más evitación. En el modelo de Palo Alto, esto crea bucles “irónicos”: cuanto más se aplica la misma solución, más se alimenta el problema, como si el sistema quedara atrapado.
Esto no significa que la persona sea “irracional”; significa que está usando el repertorio que conoce, y cuando está ansiosa o desesperada suele repetir lo familiar.
Cómo se ve en la vida diaria (ejemplos claros)
Ansiedad: “No quiero pensar en esto” → se intenta suprimir el pensamiento y vuelve con más fuerza, entonces se redobla el esfuerzo de control.
Pareja: “Para no pelear, me callo” → el otro interpreta distancia o indiferencia, presiona más, y el silencio aumenta; se instala un patrón repetido.
Familia con un hijo: “Para que obedezca, le grito” → puede obedecer por miedo un rato, pero sube la tensión y la conducta problemática reaparece, y el grito escala.
En todos los casos, la solución intentada tiene un efecto secundario: calma momentánea o sensación de control, pero a mediano plazo sostiene el conflicto.
Para qué sirve identificar soluciones intentadas en terapia
En terapia sistémica breve, detectar soluciones intentadas ayuda a entender rápidamente “qué mantiene el problema hoy”, sin quedarse atrapados en explicaciones largas sobre por qué comenzó.
Además, ofrece una ruta práctica: si el problema se alimenta de “más de lo mismo”, la intervención busca introducir “algo diferente” y comprobable, aunque sea pequeño, para romper el círculo.
Cómo reconocer tus soluciones intentadas (mini guía)
Pregunta 1: ¿Qué hago cada vez que aparece el problema? (conductas, mensajes, evitaciones, discusiones).
Pregunta 2: ¿Eso funciona de verdad o solo alivia por un rato?
Pregunta 3: Cuando no funciona, ¿hago más fuerte lo mismo o pruebo otra cosa? (aquí suele estar la trampa).
Un ejemplo rápido: si el problema es “discutimos por todo” y la solución intentada es “convencer con argumentos”, probablemente el resultado sea “más debate, más defensa, más desgaste”; entonces el cambio no es argumentar mejor, sino cambiar la dinámica (por ejemplo, pausar, acordar turnos, o hablar de necesidades en vez de culpas).