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Intervención en psicoterapia
Las “áreas de intervención” vinculadas al desarrollo de la psicoterapia pueden organizarse como un conjunto de ejes que guían qué hace el/la terapeuta, con quién y cómo, para producir cambio: (a) relación terapéutica (factores comunes), (b) construcción de expectativas y racional terapéutico, (c) acciones/intervenciones específicas y su ajuste responsivo, (d) adaptación cultural y preferencias del/la paciente, y (e) evaluación y monitoreo de proceso y resultados dentro de un marco de práctica basada en evidencia. (Wampold, 2015); (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006).
1) Relación terapéutica (factores comunes)
Una primera área de intervención es establecer y sostener una relación terapéutica inicial suficiente (confianza, credibilidad percibida, seguridad interpersonal) para habilitar el trabajo clínico posterior (Wampold, 2015). En el modelo contextual, la relación no es solo “condición de fondo”: es un mecanismo de cambio que sostiene la colaboración y facilita beneficios por la vía del vínculo humano y la experiencia de una relación genuina y segura (Wampold, 2015).
Dentro de esta área, la alianza terapéutica se conceptualiza por componentes (vínculo, acuerdo en metas, acuerdo en tareas), y su asociación con resultados se resume meta-analíticamente como un efecto de magnitud media (Wampold, 2015). Además, intervenciones relacionales como comunicar empatía, aceptación y genuinidad se entienden como elementos terapéuticos que se asocian a mejores resultados (Wampold, 2015).
2) Construcción de expectativas y racional terapéutico
Una segunda área de intervención es crear expectativas realistas y esperanzadoras mediante una explicación del malestar (formulación/racional) y un plan de acciones coherente con esa explicación (Wampold, 2015). En el modelo contextual, esta vía implica que la psicoterapia ofrece una explicación “adaptativa” del problema y acciones congruentes que el/la paciente considera aceptables, lo que contribuye a la remoralización y a la expectativa de que el tratamiento puede ayudar (Wampold, 2015).
La evidencia sintetizada por Wampold indica que las expectativas medidas en psicoterapia tienen una asociación pequeña pero significativa con el resultado, aunque su estudio es metodológicamente difícil porque expectativas y tratamiento están entrelazados (Wampold, 2015). En términos de intervención clínica, esto se traduce en trabajar explícitamente metas/tareas, verificar comprensión del racional y ajustar el encuadre si el/la paciente no lo acepta o no le hace sentido (Wampold, 2015).
3) Acciones terapéuticas específicas y “enactment” (técnicas)
Una tercera área de intervención es la aplicación de técnicas: exposición, reestructuración cognitiva, exploración emocional, entrenamiento interpersonal, aceptación, mentalización u otras, según el modelo y el caso (Wampold, 2015). El modelo contextual sostiene que las “acciones saludables” que el/la paciente enactúa (hace, practica, intenta) son una vía central: las técnicas funcionan, en parte, porque movilizan conductas, cogniciones o experiencias que tienden a ser salubres, y esto requiere una alianza suficiente (Wampold, 2015).
Este eje incluye también decisiones sobre fidelidad versus flexibilidad: Wampold revisa evidencia meta-analítica donde adherencia y competencia (tal como suelen evaluarse en ensayos) muestran asociaciones pequeñas con resultados, y se discute que la aplicación rígida puede dañar la alianza, mientras que la flexibilidad responsiva puede ser más consistente con buenos resultados (Wampold, 2015). En la práctica, el “desarrollo” de la psicoterapia como intervención se expresa aquí como selección de procedimientos, dosificación, timing y ajuste continuo a señales del proceso (Wampold, 2015).
4) Adaptación cultural, características y preferencias
Una cuarta área de intervención es adaptar el tratamiento al contexto del/la paciente (características, cultura, valores y preferencias) para aumentar aceptabilidad, colaboración y eficacia (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006). La definición de práctica basada en evidencia en psicología (EBPP) enfatiza la integración de (a) mejor evidencia disponible, (b) pericia clínica y (c) características/cultura/preferencias del/la paciente (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006).
En el marco contextual, la aceptabilidad del racional y de las tareas es crucial, por lo que la adaptación cultural (p. ej., lenguaje, explicaciones congruentes con creencias del grupo) aparece como un mecanismo para sostener expectativas y compromiso; Wampold reporta una meta-análisis con un efecto modesto a favor de tratamientos adaptados culturalmente (Wampold, 2015). Como intervención, esto implica evaluar creencias explicativas del problema (“folk psychology”), negociar significados y ajustar procedimientos para que sean culturalmente viables sin perder coherencia clínica (Wampold, 2015); (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006).
5) Evaluación clínica, monitoreo de progreso y mejora del proceso
Una quinta área es la evaluación y el seguimiento del curso terapéutico: diagnóstico y conceptualización del caso, planificación, y monitoreo sistemático del progreso para ajustar la intervención (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006). La EBPP describe competencias del/la clínico/a que incluyen formular casos de modo coherente, revisar la formulación según avance el tratamiento y monitorear progreso para modificar el plan cuando sea necesario (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006).
Este eje conecta con el desarrollo contemporáneo de la psicoterapia como práctica “retroalimentada”: mecanismos como consulta, supervisión y feedback del/la paciente se proponen para mitigar sesgos clínicos y aumentar efectividad (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006). En la misma línea, el reconocimiento de “efectos del terapeuta” (diferencias sistemáticas entre terapeutas) se presenta como evidencia de que capacidades interpersonales y toma de decisiones clínica influyen en resultados, más allá del tipo de tratamiento (Wampold, 2015); (APA Presidential Task Force on Evidence-Based Practice, 2006).