El sufrimiento humano | Trastornos mentales

El dilema del sufrimiento humano 

El sufrimiento humano como parte de la cotidianidad.
Sufrimiento humano
Ninguna cosa externa nos asegura la liberación frente al sufrimiento. Ni siquiera es suficiente cuando nosotros, los seres humanos, disponemos de todo aquello de lo que, por lo general, echamos mano para valorar el éxito externo: grandes apariencias, padres cariñosos, hijos estupendos, seguridad financiera, una esposa entregada, etcétera. Los humanos pueden estar abrigados, bien alimentados, seco, físicamente bien y, aún así, sentirse desgraciados. Los humanos pueden disfrutar de medios de diversión y entretenimiento desconocidos en el mundo no humano y sólo al alcance de una pequeña parte de la población -tv de alta definición, coches deportivos, viajes exóticos al Caribe -y, aún así, experimentar un dolor psíquico extremo. Cada mañana, un ejecutivo de éxito llega a la oficina, cierra la puerta y busca calladamente en el fondo del cajón de su escritorio la botella de Ginebra que tiene allí escondida; cada día, un ser humano con privilegios inimaginables, tomo una pistola, la carga con una bala, cierra el tambor y aprieta el gatillo.
Los psicoterapeutas y los investigadoresde ciencia aplicada están demasiado familiarizados con las oscuras estadísticas que documentan esta realidad. Las estadísticas de USA, por ejemplo, muestran una tasa de prevalencia de los trastornos mentales es, en la actualidad, de aproximadamente el 50%, mientras que más personas aún sufren angustia emocional por problemas relacionados con el trabajo, las relaciones personales, los hijos y los cambios naturales que la vida nos plantea a todos. En todo el país hay casi 20 millones de alcohólicos; cientos de miles de personas se suicidan cada año y otros muchos lo intentan pero fallan (Centro para el control y prevención de las enfermedades, 2007). Tales estadísticas son aplicables no sólo aquellos que, durante décadas, fueron golpeados por la vida sino también a adolescentes y adultos jóvenes. En los últimos años, casi la mitad de la población escolar cumple con los criterios de, al -1 diagnóstico referenciado en el DSM.
Si quisiéramos reunir datos para documentar la generalidad de sufrimiento humano en el mundo desarrollado, podríamos hacerlo casi hasta el infinito. Terapeutas e investigadores suelen echar mano de estas estadísticas, en un ámbito de problemas tras otro, cuando se refieren a la necesidad de más profesionales de la psicoterapia, mayores subvenciones para los programas de salud mental o más apoyo para la investigación psicológica. Al mismo tiempo, profesionales y legos, conjuntamente, parecen pasar por alto el mensaje que transmiten estas estadísticas cuando se consideran en su conjunto. Si sumamos todos los seres humanos que están en buen estado deprimidos, que son drogadictos, ansiosos, colérico, autodestructivo, alienados, preocupado, compulsivo, adictos al trabajo, inseguro, patológicamente tímido, divorciado, que rehuyen a la intimidad y que están estresados, nos veríamos obligados a llegar a una sorprendente conclusión: el sufrimiento psíquico es la característica básica de la vida humana.
Los seres humanos también se causan dolor unos a otros continuamente. Piensa lo sencillo que resulta cosificado y deshumanizar a los demás. La comunidad mundial, literalmente, se tambalea y desequilibra bajo el peso de la cosificación con todas sus servidumbres humanas y costes económicos. Se nos hace recordar este hecho tan penoso cada vez que se nos obliga a desvestirnos parcialmente parasubir a un avión o tenemos que vaciarnos de nuestras pertenencias en una cinta transportadora para entrar en un edificio gubernamental. Las mujeres rinden casi la cuarta parte menos que los hombres cuando realizan el mismo trabajo; las minorías étnicas, por lo general, tienen dificultades para conseguir taxi en las grandes ciudades; los rascacielos son atacados con aviones por terroristas como símbolo de su odio; como revancha, se lo bombardea desde lo alto porque los que son considerados malvados están viviendo debajo. La gente no sólo sufre, provoca sufrimiento en forma de ciervos, prejuicios y estigmas de una manera que parece tan natural como el respirar.
Nuestros modelos más populares de salud psíquica y de patología raramente se refieren al sufrimiento humano y al hecho de provocárselo a los demás bajo la forma de problemas humanos generales. Las ciencias médicas y conductuales occidentales parecen haber desarrollado una miopía considerable para las verdades que no encajan bien en sus paradigmas consagrados. A pesar de la abrumadora evidencia en contra, también conceptualizamos con toda facilidad al sufrimiento humano bajo etiquetas diagnósticas como si se tratara del producto de una desviación biomédica de la norma. Preferimos verla cosificación y la deshumanización en términos éticos o políticos -como si estigmas y perjuicios fueran atributo exclusivo de los ignorantes o los inmorales más que de los escritores y de los lectores de libros como el presente -. Hay un “elefante en la habitación”pero nadie parece reconocerlo. Es difícil tener compasión por nosotros mismos y por los demás. Es difícil ser un ser humano.

Hayes, S., et. al. (2014). Terapia de aceptacion y compromiso. Proceso y practica del cambio consciente (Mindfullness). Bilbao: Desclee de Brouwer

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